La llave de estas elecciones la tienen los partidos pequeños con quienes socialdemócratas y demócratacristianos tienen que lidiar ahora en unas negociaciones que se anuncian muy complicadas dadas las primeras reacciones en esas formaciones minoritarias.
El líder de los liberales del FDP daba ya hoy un portazo a las aspiraciones socialdemócratas.
"Los socialdemócratas no han salido como los vencedores de estas elecciones. No son el partido más fuerte en el Bundestag. Si nos invitan a negociar para crear un nuevo gobierno, rechazaremos su invitación", declaraba Guido Westerwelle.
Y si los liberales anunciaban ya el tono de las conversaciones, los verdes con quienes se llevan como p erros y gatos, no descartaban esa posibilidad que sí existe sin embargo a nivel regional. Por otro lado, su líder, integrante del gobierno saliente de Gehrard Schroeder, sí dejaba clara su postura respecto a una posible alianza con los conservadores de la CDU-CSU.
"Bueno, hay que ser realista, no creo que esa posibilidad pueda funcionar", destacaba hoy el líder de los verdes, Joshka Fischer.
Declaraciones de principios postelectorales que se han traducido también en un rechazo firme de tanto socialdemócratas como cristianodemócratas de negociar o aliarse con la nueva formación de izquierda, coliderada por los ex comunistas de Alemania del este y por el antes socio y ahora acérrimo enemigo de Schroeder, Oskar Lafontaine.
Muchas puertas cerradas a base de portazos pues, pero que podrían haber quedado ligeramente entre abiertas en el complicado juego de negociaciones que empieza ahora y que mantendrá a toda Alemania en vilo durante al menos un tiempo.
(Euro News)
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